sábado, 27 de julio de 2013

Amigo vs. Amistoso

Primero y antes que nada me gustaría pedir disculpas por haber estado ausente tanto tiempo, incluso si la única a la que le interese esto sea yo mismo y este blog sea más como un diario que otra cosa. Aunque no haya sido creado con ese propósito, aunque en realidad intente hacerle entender algunas cosas a las personas, que quizá hasta ni yo llego a entender del todo, porque la vida no esa definida. La vida no tiene una única definición, sino que es la que nosotros mismo le damos a ella, y con ella al resto de las cosas que nos suceden y existen, como la amistad.

Amigos.
Creo que la amistad, hoy en día, está bastante sobrestimada y no todos tienen un buen concepto de lo que ser amigo significa. Quiero decir: sí, todos debemos tener al menos un amigo, incluso si ese amigo es un familiar, vecino o alguien de otro país al que nunca hemos visto. Y sino, no desperen, porque tarde o temprano la vida les ofrece a alguien con quien van a querer compartir cosas, tales como secretos, experiencias, locuras y hasta las cosas más remotas que te puedas imaginar.
Ser amigo no es una tarea fácil, pero tampoco es muy complicado cuando hay un verdadero interés en serlo. No digo que para ser amigo de alguien no tengas que estar motivado, no tanto por esperar algo a cambio por parte de la otra persona, sino porque de verdad sientas que vale la pena intentarlo con <<aquella>> persona en especial.

Ser amigo y amistoso son cosas totalmente distintas, quizá hasta contrarias.
Ser amistoso significa que no necesariamente hayas compartido algun momento especifico e importante con aquella persona, ni que debas hacerlo, porque puede que no la conozcas, pero es ser bueno y respetuoso incluso sin saber cómo es. Puedo ser amisto con la amiga de una amiga, que no conozco más que de nombre, o con alguien que conocí en las vacaciones o que acabo de conocer en cualquier evento. Ser amistoso de alguna forma es tratar bien a alguien con quien no somos muy allegados, solo porque es lo correcto.

Un amigo, en cambio, es quien quiere estar con esa persona la mayor cantidad de tiempo posible, sentir la confianza suficiente para contarle hasta tus secretos más oscuros y saber que no vas a ser juzgada ni criticada para mal. Un amigo es el que tiene la capacidad de plantear un punto de vista diferente al tuyo y aun así no dejarse llevar por esa desconcordia; es quien te señala tus errores, para que los mejores. Un amigo es a quien le podes dar tantos abrazos como sean necesarios, y al mismo tiempo compartir tantas lágrimas como puedas llorar en ese momento crítico y sensible. Un amigo debe estar ahí siempre, y brindarte apoyo en cuanto pueda.

Y al mismo tiempo, ser amigo es la definición que vos le des, porque quizá lo que esté planteando sea <<mí>> concepto de amistad, pero el tuyo sea totalmente diferente.
Sin embargo, no puedo dejar de repetir, que un amigo con quien puedas compartir risas y llantos y no sentirte mal por eso, es quien te respeta y te da tu espacio cuando lo necesitas pero sigue ahí para vos, a pesar de la distancia. Un amigo es –o al menos debe ser-, sobre todas las cosas, incondicional.

lunes, 1 de julio de 2013

Superyoica.

Estuve pensando en cual podría ser el mejor tema para tratar en mi primer entrada, y la verdad que fue de todo menos fácil. Hay tantas cosas de las que quiero hablar y que no quiero mezclar entre sí, que no fue una tarea para nada fácil llegar a tomar la decisión definitiva.
Ese es mi problema. Pienso demasiado todas las cosas. ¿Nunca les paso que quieren algo y tienen que analizarlo todo antes de tomar la decisión? Bueno, a mi me pasa...¡todo el tiempo! Siempre tengo que tomarme el tiempo del mundo para sentarme y analizar los pro y contra antes de decidirme que lo que voy a hacer me favorece o es lo que realmente quiero. Muy pocas veces son las que actúo por impulso. No quiero que nada salga mal.  El problema es que nunca nada puede no salir mal. No estoy diciendo que todo lo que hagamos vaya a salir mal, sino que, simplemente, es imposible no equivocarse. Es humano. Es la ley de la vida. Práctica, error, aprender y corregirlo.
Sin embargo, algo mucho peor que tener mil voces analizando cosas todo el tiempo en tu cabeza, es no poder decir que "no". En la primaria casi ni lo notaba. Lo cierto es que nadie tiene definido quién es o cómo es hasta que entra en el secundario. 
Me acuerdo que entre a primer año, asustada, sabiendo que tenia que estudiar mucho más que en la primaria, cuando lo cierto es que no es ni un poco difícil. Me tomaba el trabajo de estudiar como un juego, en serio. Solía tener una compañera que me pedía siempre las cosas -siempre están, siempre- y yo, como no  me sale decir que no, accedía. Hasta que me cansé, como era de esperarse. Mi mente estaba analizando todo, separando las cosas que eran correctas de las incorrectas, hasta que llegue a tomar la decisión de que aquello no tenía que pasar más. Quise ponerle un stop. Estábamos haciendo un trabajo en grupo de matemática y no aguantaba la idea de tenerla ahí, mirando mientras las demás trabajábamos y ella copiaba, sin usar ni un poco sus vacías neuronas. Entonces, cuando salimos al recreo fui hasta el baño (siempre se iba al baño, al parecer tenía demasiado por arreglarse) y le grité. Sinceramente, no se qué. Lo único que recuerdo es haberle gritado algo y no me importo que el baño estuviera lleno de personas. Me había cansado. Salí del baño, satisfecha por una parte, pero hecha añicos por la otra. Le había gritado a una persona....en frente de muchas otras. Nunca se me hubiera cruzado por la cabeza llegar a tal punto, a gritar TAN fuerte como lo hice. Pero aquello había pasado y me sentía fatal. Así que, ¿qué podía hacer? Por supuesto, irme a llorar.
El punto es que, aún cuando analice mil veces las cosas y sepa que hay personas que no merecen mi ayuda, muchas veces no puedo decir que no. Quizá porque me den pena, quizá porque me guste ayudar realmente. No lo se. No estoy segura de saber cual es el motivo por el que me cuesta tanto ser tan dura con las personas la mayoría de las veces. Soy demasiado superyoica. Si la otra persona esta mal, por más que la odie, no puedo sentirme bien por eso, y menos si la puedo ayudar. 
Creo en el karma, mal que me pese. Creo que todo vuelve. 

Así que, si ustedes también son así de superyoicos como yo, o quizá un poco menos, les aconsejó no cambiarlo, pero sí controlarlo. Ser siempre buena no esta bueno, pero tampoco tenemos que ir deseándole el mal a todo el mundo. Todos merecemos segundas oportunidades. Si nosotros nos caemos y volvemos a levantarnos para intentar caminar, por qué no vamos a dejarlos volver a intentarlo. Ellos solo se han cruzado con una piedra que los desvió del camino. ¿Por qué no darles una mano y volver a guiarlos?
Ser superyoico no esta mal, mientras sepas manejarlo.